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PARTE 3: La carpeta azul

Alejandro regresó a la villa con el inspector Salvatierra mientras Teresa permanecía en el hospital con Mateo. La casa, tan impecable unas horas antes, le pareció ahora un escenario construido para ocultar mentiras. Abrió el antiguo despacho de Elena, cerrado desde su muerte, y el olor tenue de sus libros le produjo un dolor que había aprendido a evitar.

Buscaron en archivadores, cajones y estantes. No había ninguna carpeta azul. La llave hallada en el bolso de Beatriz no correspondía a las cerraduras visibles. Salvatierra examinó el escritorio y descubrió un arañazo reciente junto a una moldura. Al presionarla, se abrió un compartimento secreto. Dentro solo encontraron un sobre vacío y una tarjeta de memoria partida en dos.

—Alguien llegó antes que nosotros —dijo el inspector.

Alejandro recordó las entradas de Beatriz descritas por Clara. La joven no solo había salvado a Mateo; llevaba días observando algo que él, cegado por la confianza, se negó a ver.

En comisaría, Beatriz rechazó declarar sin su abogado. La ampolla contenía restos de un sedante, pero no había pruebas de que se hubiera usado contra el bebé. El intento de homicidio en la piscina era evidente; la posible relación con la muerte de Elena todavía no.

Clara, entretanto, intentó dormir en el pequeño cuarto que le ofreció Inés, la hermana de Teresa. Cada vez que cerraba los ojos sentía de nuevo la mano de Alejandro contra su cara y el agua helada cerrándose sobre ella. Por la mañana recibió una llamada de Salvatierra. El inspector necesitaba saber si había visto la carpeta.

—No —respondió—, pero hace cuatro noches encontré papeles quemados en la chimenea del despacho. Rescaté uno porque vi el nombre de Mateo.

Clara había guardado aquel fragmento dentro de su ejemplar de La casa de Bernarda Alba. Se lo entregó al inspector. Solo se leían algunas frases: «tutela provisional», «incapacidad emocional del padre» y «beneficiaria sustituta: Beatriz Valdés». Al pie aparecía el sello de un notario llamado Julián Montalbán.

Salvatierra descubrió que Montalbán había autenticado un supuesto testamento de Elena tres días antes de su muerte. Según ese documento, si Alejandro quedaba incapacitado o fallecía, Beatriz asumiría temporalmente la tutela de cualquier hijo menor. Sin embargo, Elena aún no estaba embarazada cuando se fechó el papel y nunca había mencionado tal decisión a su abogado habitual.

Alejandro pidió hablar con Clara. Ella aceptó únicamente porque el inspector estaría presente. Se encontraron en una sala del hospital. La marca de la bofetada casi había desaparecido, pero Alejandro no pudo apartar la vista de ella.

—No existe explicación para lo que hice —dijo—. Creí una acusación sin escucharte y convertí mi miedo en violencia. No espero que me perdones. Asumiré la denuncia y cualquier consecuencia.

Clara lo observó con cautela. La ausencia de excusas le pareció el primer gesto honesto que veía en él, pero no borraba lo sucedido.

—Yo denunciaré —contestó—. No para vengarme, sino porque si el poder evita las consecuencias, nada cambia.

—Lo entiendo.

Alejandro le entregó una carta en la que reconocía los hechos y renunciaba a impugnar su reclamación laboral. Además, había ordenado pagar todos sus gastos médicos y salarios pendientes sin exigirle que volviera a trabajar. Clara guardó la carta sin agradecerle.

Antes de separarse, ella recordó algo. La noche anterior al incidente había oído a Beatriz discutir por teléfono junto a la cocina. Había pronunciado el nombre de Montalbán y una frase: «La copia sigue en el invernadero». Salvatierra organizó un registro inmediato.

En el invernadero encontraron una caja metálica enterrada bajo una maceta de limonero. La llave de Beatriz encajaba en ella. La caja contenía la carpeta azul, varias transferencias bancarias y un teléfono antiguo. Los documentos revelaban pagos de Beatriz a Montalbán desde semanas antes de la muerte de Elena. También incluían informes falsificados que describían a Alejandro como alcohólico inestable y a Clara como una empleada negligente.

El teléfono, protegido por contraseña, parecía la pieza decisiva. Un técnico consiguió abrirlo utilizando una fecha repetida en las transferencias. Había mensajes entre Beatriz y Montalbán. En uno, el notario exigía más dinero por mantener silencio sobre «el coche». En otro, Beatriz respondía: «Elena no debía llegar a la policía con las pruebas».

Alejandro sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies. Elena había sabido que su amiga preparaba algo y murió antes de denunciarla. Pero aún faltaba demostrar cómo ocurrió el accidente.

Salvatierra interrogó a Montalbán. El notario negó toda participación y afirmó que los pagos eran honorarios profesionales. Cuando le mostraron los mensajes, perdió serenidad, aunque siguió callando. Aquella misma noche intentó abandonar Madrid en un vuelo a Lisboa. Fue detenido en el aeropuerto con un pasaporte falso y una memoria USB oculta en el forro de su maleta.

La memoria contenía copias de correos, contratos y una grabación de voz. En ella, Beatriz ordenaba alterar el sistema de frenos del coche de Elena. Montalbán protestaba, aterrorizado, y decía que solo había aceptado falsificar documentos. Beatriz contestaba que ya era demasiado tarde para tener escrúpulos.

Sin embargo, el archivo terminaba con una voz masculina desconocida que prometía encargarse del vehículo. Salvatierra aisló el audio. Al fondo se oían campanas y el anuncio de una estación de tren. Necesitaban identificar al tercer cómplice, el único que podía vincular la orden con el sabotaje.

Mientras tanto, en la comisaría, Beatriz recibió la noticia de la detención de Montalbán. Por primera vez pidió hablar. No solicitó a su abogado; exigió ver a Alejandro y dijo que revelaría quién tocó los frenos si él llevaba a Clara a la sala.

—¿Por qué Clara? —preguntó Salvatierra.

Beatriz sonrió detrás del cristal.

—Porque esa muchacha no llegó a su casa por casualidad.

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The spring breeze was gentle, carrying the faint scent of cherry blossoms.

La Empleada Salva Al Bebé, Pero Termina Siendo Señalada Injustamente

  1. 1 La Empleada Salva Al Bebé, Pero Termina Siendo Señalada Injustamente
  2. 2 PARTE 3: La carpeta azul
  3. 3 El nombre que nadie debía recordar
  4. 4 PARTE 5: El mensaje de Elena

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