La tarde caía cuando Rosa seguía trabajando en su pequeño puesto de comida junto a la carretera.
Entonces tres hombres elegantemente vestidos aparecieron frente a ella.
Trajes oscuros.
Zapatos impecables.
Dos vehículos negros estacionados detrás.
Rosa dejó de mover las manos.
El hombre del centro la miró durante varios segundos.
“¿Rosa Martínez?”
Ella tragó saliva.
“Sí.”
El hombre dio un paso adelante.
“Necesitamos hacerle una pregunta.”
Rosa miró a los otros dos hombres.
“¿Quiénes son ustedes?”
Él no respondió inmediatamente.
En cambio, sacó una vieja fotografía del bolsillo de su chaqueta.
Rosa la vio.
Su rostro cambió por completo.
En la imagen aparecían varios niños debajo de un puente, muchos años atrás.
El hombre señaló a uno de ellos.
“¿Lo recuerda?”
Rosa comenzó a respirar más rápido.
Luego miró nuevamente al hombre frente a ella.
Y por primera vez reconoció sus ojos.
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